El cáncer es una ola enorme que te gira la vida”. Ese es el resumen de la experiencia de Marta Gilart, que el pasado octubre de 2020 tuvo que enfrentarse al diagnóstico de un cáncer de mama. Tenía solo 22 años. Ahora comparte su relato para visibilizar que el cáncer no tiene edad, y que también hay casos de gente joven como el suyo.

Lo comparte, también, para narrar todo lo que no siempre se cuenta, como el impacto de la soledad, el de los gastos asociados a la enfermedad y el tabú de algunos efectos secundarios asociados a la terapia, como los cambios a nivel sexual del tratamiento hormonal.

El cáncer es muy solitario, por eso es importante pedir ayuda. La vulnerabilidad no tiene por qué ser algo malo, también se puede convertir en una fortaleza”.  La vulnerabilidad y la soledad, de hecho, son dos palabras muy asociadas al cáncer. Se estima que alrededor de 48.508 personas que viven solas son diagnosticadas de cáncer cada año.

Por otra parte, el 10% de las personas que han sido diagnosticadas de cáncer en España, durante el año 2021, tenían una situación de vulnerabilidad socioeconómica en el momento del diagnóstico.

Apoyo psicológico

Para Marta una de las claves para superar su cáncer ha sido el apoyo psicológico. En su caso, logró contactar con el servicio de Infocáncer a través de redes sociales. Dado que su diagnóstico ocurrió durante la pandemia, pudo realizar las sesiones de forma online. “Con la psicóloga hice 4 o 5 sesiones individuales y, después, me dijo que me podía ayudar hacer terapia grupo. La terapia grupal me ayudó mucho. Me dio muchos recursos a nivel emocional, que es lo que realmente se necesita en este momento”.  

No hay que olvidar que cerca del 50% de los pacientes de cáncer presentan malestar emocional y el 30% necesitan atención psicológica especializada. Un recurso que no siempre está disponible en el circuito de la atención sanitaria.

En su caso, además, otro de sus apoyos fundamentales han sido las redes sociales. “He tenido gente alrededor que me ha querido y ayudado, pero el problema es que no conocía a nadie joven con cáncer. Cuando iba a quimioterapia, todo el mundo que veía era mayor y me hacía sentir sola”.

Efectos secundarios

En busca de más gente como ella, Marta usó las redes para contactar con otros jóvenes con cáncer y para derribar algunos falsos mitos a través de su experiencia. “Hay muchos efectos secundarios que todo el mundo conoce, como los vómitos, la caída del pelo o la fatiga, pero nadie te explica todos los efectos secundarios en la sexualidad y es muy importante dar más información al respecto”.

Como ella misma explica, compartir en redes su experiencia y encontrar otras comunes ha sido parte de su camino contra el cáncer. “Con la pandemia tenía miedo de tener COVID19, no podía estar con amigos y familia y es el momento cuando más necesitas estar con gente. Instagram me permitió conocer gente igual que yo, compartir experiencias, ver si lo que me estaba pasando era normal”.

El impacto familiar del coste asociado a la enfermedad

El cáncer no solo supone un impacto en la salud física y emocional. Supone un impacto para la economía de toda la familia. Un reto que los pacientes no siempre conocen antes del diagnóstico y que muchas veces no saben cómo enfrentar.

“El cáncer es caro. En mi caso, vivía con mi familia y no ha tenido problema para pagar todo, pero sí que termina siendo muy caro. Los tratamientos los cubre la Seguridad Social, pero hay muchos gastos asociados. Tuve que comprar una peluca, ir al fisioterapeuta, suplementos alimenticios, comida especial, dietista… Creo que hay muchos gastos asociados al cáncer y la gente puede que no los conozca”.

Además, si el cáncer de por sí ya nos vuelve más vulnerables, la realidad es que este azota más a los que parten de un peor punto de partida. Según datos del informe Impacto del Cáncer en España, se puede afirmar que un 41% de los hogares de pacientes con cáncer han hecho un esfuerzo superior a los 10.000€.

Sin embargo, la realidad es que, sin las aportaciones económicas de la Seguridad Social, los seguros privados y las ONG, esta cifra llegaría a alcanzar el 68%. Por eso es importante contar con ayudas sociales que permitan que el cáncer no suponga, además, una situación de pobreza en los peores casos.

Vivir un cáncer en pandemia y siendo mujer

El caso de Marta es también el de muchos pacientes que han tenido que vivir un cáncer en pandemia. Un factor que ha hecho más complejas diversas situaciones. Para empezar, el retraso del diagnóstico. “Me encontré el bulto en mayo y no me diagnosticaron hasta octubre. Todas las pruebas se fueron retrasando debido a la pandemia. Si me hubieran diagnosticado en mayo, podría haber sido diferente. Están posponiendo diagnósticos y esto es muy peligroso”.

De hecho, su diagnóstico llegó justo cuando estaba aislada a la espera del resultado de una PCR. “La vulnerabilidad fue múltiple. A nivel psicológico, te sientes desprotegida y tienes miedo al COVID porque estás inmunodeprimida”. En su caso, pronto pudo compartirlo con su familia, pero para otros, la pandemia ha sido una situación de mayor desamparo y aislamiento.

Por último, otro de los temas que ha querido visibilizar Marta en sus redes es cómo impacta un cáncer como el suyo siendo una mujer joven. Porque tiene sus retos añadidos. Como el hecho de enfrentarse a la calvicie. “Puede que un hombre pueda ir por la calle sin la necesidad de llevar peluca o pañuelo. Sobre una mujer, en cambio, puede que haya un mayor prejuicio social a nivel estético, todo está muy asociado a la feminidad y la belleza. Por eso creo que nos repercute más a las mujeres que a los hombres”, termina dejando como última reflexión.

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