En la actualidad, en casi el 100% de los espacios públicos donde hay menores encontramos restos de humo de tabaco. Asimismo, la población sigue expuesta al humo del tabaco en el 95,1% de las terrazas; en el 78,2% de las entradas de los locales de hostelería; en el 46% de los accesos a los centros escolares y en un 43% de los parques infantiles.

En los espacios públicos sigue primando la elección de fumar de una minoría sobre el derecho a la salud de una mayoría. Algo que cada día carece más de sentido, sobre todo después de una pandemia en la que, precisamente por motivos de salud, esa minoría asumió con naturalidad que no se podía fumar en espacios al aire libre para evitar contagios. Quizás sea hora de entender que no fumar en estos espacios al aire libre también evita posibles tumores a los no fumadores.

El tabaco es el responsable del casi 30% de los cánceres y afecta a 20 distintos tipos de tumores. Así, cada año, el tabaco mata en España a más de 50.000 personas, y no todas ellas son fumadoras. Y es que, pese a que el 78% de la población mayor de 14 años no es fumadora, la realidad es que el 42% de las Comunidades Autónomas no protege a la población del humo del tabaco. Ni si quiera a los menores.

Exposición al humo al aire libre
Uno de los problemas a la hora de concienciar sobre la necesidad de reducir la exposición al humo en los espacios públicos, especialmente al aire libre, es que existe una falsa percepción de menor riesgo. Pero el humo del tabaco no se esfuma al aire libre. La realidad, es que hay espacios al aire libre en los que hay una presencia continua de humo ambiental del tabaco (aunque no podamos verlo u olerlo).

Asimismo, a raíz de la pandemia, se realizaron estudios para conocer el alcance real que tiene el humo del tabaco al aire libre y se determinó que su efecto llega a 8 metros a la redonda. Además, en el 95% de las terrazas se han encontrado niveles de nicotina perjudiciales para la salud. No obstante, hay evidencia de que una colilla apagada continúa desprendiendo un 14% de la nicotina que emite el cigarrillo encendido durante, al menos, 24 horas.

Crear más espacios sin humo
La llamada Ley Antitabaco supuso un punto de inflexión en su momento. Principalmente porque pese a las reticencias iniciales, la realidad es que delimitar espacios sin humo ha tenido una gran aceptación entre la población. De hecho, dos tercios de los fumadores han declarado que estarían de acuerdo con ampliar esta prohibición a otros espacios.

Así, hay que recordar que actualmente está prohibido fumar en interiores, exteriores, accesos y zona circundante de centros escolares o centros sanitarios. Igualmente, en parques infantiles o zonas de juego para la infancia, está prohibido fumar en todo el recinto acotado para este fin.

Además de la ley 42/2010 de espacios sin humo, cabe destacar las distintas iniciativas regulatorias (con régimen sancionador o no) que las distintas comunidades autónomas han llevado a cabo para proteger distintos espacios sin humo dentro de sus respectivos territorios. No obstante, vemos que son aproximadamente la mitad de comunidades las que ya han comenzado con este debate público, mientras que la otra mitad todavía no lo han llevado a sus respectivos espacios de deliberación pública.

Pero son muchos los espacios públicos al aire libre donde menores y otros fumadores pasivos siguen expuestos al humo. Es el caso de playas, parques y zonas verdes; campus universitarios; estadios de fútbol e instalaciones deportivas al aire libre; plazas y espacios públicos al aire libre; marquesinas y paradas de transporte público que estén al aire libre, etc. Por ello, resulta fundamental ampliar el debate público sobre los espacios sin humo, puesto que se ha demostrado que la exposición al humo del tabaco ajeno lleva aparejado el consumo de más de 7.000 químicos, más de 70 de los cuales son cancerígenos y están relacionados con el cáncer de pulmón, laringe y mama.

Debido a esta falta de espacios libres de la presencia del tabaco, los menores multiplican el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón en la edad adulta.  Además, esta falta de espacios libres del humo del tabaco, también provoca la normalización del consumo de tabaco ya que sigue creando la percepción de que fumar es algo normal para las siguientes generaciones, lo que influye a la hora de que sean futuros fumadores.

Playas y terrazas libres de humo
De forma paralela, existen casos en los que limitar nuevos espacios sin humo ha resultado un éxito de aceptación. Es el caso del Ayuntamiento de Barcelona, que tras los buenos resultados de la prueba piloto realizada en cuatro playas de la ciudad, va extender la prohibición de fumar a todas sus playas.

De forma similar, Baleares ha mantenido la prohibición de fumar en las terrazas a la espera de la nueva Ley Antitabaco del Gobierno, que esperan que sea mucho más restrictiva. Igualmente, Galicia cuenta ya con 162 arenales libres de humo. Esta apuesta por la salud pública para evitar el humo del tabaco en las playas y las colillas en la arena, comenzó hace años y cada vez son más las que se suman a esta lista. Precisamente, porque entre los bañistas es una medida que, en general, goza de buena acogida.

Qué pretende la Asociación Española Contra el Cáncer
En la Asociación Española Contra el Cáncer queremos garantizar que todas las personas tengan las mismas oportunidades de prevenir el cáncer. Esto pasa por crear en entornos que faciliten la adopción de hábitos de vida saludables, y que ayuden a poner freno al impacto del tabaco, especialmente en los menores.

Para ello, nuestro principal objetivo es cambiar el actual marco normativo para lograr que la primera generación libre de tabaco sea una realidad en 2030. Para conseguirlo, reclamamos la ampliación de la Ley Antitabaco para que contemple más espacios públicos de convivencia común libres de humo, especialmente aquellos donde haya menores (playas, espacios deportivos, terrazas, piscinas…). La actual legislación protege a la sociedad frente al humo del tabaco en espacios cerrados, pero es insuficiente a la hora de preservar a la población en general y a los menores en particular frente al humo ambiental del tabaco en espacios abiertos.

Por ello, la Asociación Española Contra el Cáncer lanza una campaña de movilización social en todo el país. Esta campaña recabará firmas de la ciudadanía que posteriormente se presentarán a los distintos ayuntamientos y que servirán también para reclamar la ampliación de la actual Ley Antitabaco y conseguir que, en el año 2030, en línea con la Unión Europea, haya la primera generación libre del humo del tabaco. El objetivo de la campaña es liberar espacios emblemáticos del humo del tabaco como el parque de El Retiro en Madrid, la Plaza Mayor de Salamanca, los Jardines de Viveros de Valencia o las Lagunas de Ruidera en Ciudad Real.

Hasta 44 espacios emblemáticos podrían verse libres de humo de tabaco con el apoyo social. La calle Larios en Málaga, la plaza de Santa María en Jaén, la muralla de Ávila, la playa de San Lorenzo de Gijón, el parque de la Ciutadella en Barcelona, el Espolón de Logroño o los jardines del Palacio de la Granja en Segovia, por poner solo algunos ejemplos. Necesitamos tu apoyo para conseguirlo. ¡Firma!

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