Llega el buen tiempo y con él, comenzamos a exponer nuestra piel al sol. ¿Sabes cómo proteger tu piel del sol? Los datos dicen que, aunque sabemos que hay que protegerse de los rayos del sol, seguimos sin hacerlo de una forma adecuada. No obstante, los casos de cáncer de piel crecen a un ritmo del 10% anual, con una cifra actual de unos 20.000 casos nuevos de cáncer no melanoma anuales.

La buena noticia es que este crecimiento puede frenarse si ponemos de nuestra parte. Por eso en este post te explicamos cómo proteger tu piel del sol. Y es que, aunque el cáncer de piel es el tipo de tumor más frecuente, también es el más prevenible. Es importante saber que este tipo de tumores se producen por el crecimiento anormal y descontrolado de células cutáneas que se han alterado por la radiación ultravioleta (UV) procedente de la luz solar o de las camas de bronceado. Es por ello que se suelen manifestarse con mayor frecuencia en la piel expuesta al sol.

Tipos de lesiones del sol

De esta forma existen diferentes tipos de lesiones ante la exposición a la radiación ultravioleta.

  • Carcinomas: Suelen ser manchas rojizas, que pueden escamarse y sangrar. Hay nódulos y úlceras que no cicatrizan.
  • Melanomas: Son las lesiones que suelen seguir la regla del ABCDE.
    • A: Asimetría
    • B: Bordes irregulares y con picos
    • C: Color variado, no homogéneo. Por ejemplo: del marrón claro al negro
    • D: Diámetro mayor de 6 mm.
    • E: Evolución. Cambio de aspecto en cuanto a tamaño, color o espesor

Buen pronóstico con detección precoz

Además de ser el cáncer más prevenible, el cáncer de piel, si se detecta y se trata a tiempo, tiene buen pronóstico. Por ello la autoexploración es clave, aunque de nuevo, parte del problema es que a veces nos centramos en las zonas más visibles y no hacemos una exploración completa de toda nuestra piel.

De esta forma, seguir estos pasos es importante para no dejar ninguna parte de nuestra piel por revisar:

  • Rostro y orejas (usa el secador para ver el cuero cabelludo)
  • Mírate por detrás: Nuca, hombros, espalda, nalgas y muslos.
  • Brazos, codos, axilas y manos. También palmas y uñas.
  • Sentado y de abajo a arriba: Pies (uñas y plantas), piernas, vientre y zona genital.
  • Por último, el cuello y el pecho, también la parte inferior de tus senos.

Si detectas: una variación, lesión o costra, o un lunar que cambia de tamaño, forma o color, acude a tu especialista.

El sol tiene sus beneficios, pero siempre con protección

Cuando se habla de exposición solar siempre se pone el foco en los riesgos, pero lo cierto es que el sol, con protección, también tiene sus beneficios. Para empezar, el sol tiene un efecto positivo en la mejora de la calidad del sueño y la mejora del estado de ánimo.

Aunque sin duda, destaca el papel que desempeña el sol en la prevención de ciertas avitaminosis (falta o disminución de vitaminas). En concreto, las radiaciones solares favorecen la producción de vitamina D. Esta es necesaria para metabolizar el calcio y evitar el raquitismo. Sin embargo, es importante saber que utilizar protección solar no impide beneficiarse de la síntesis de la vitamina D. Todo lo contrario, permite seguir beneficiándonos de la luz solar, pero sin riesgo.

La piel tiene memoria

Como recuerda Cristina Cavero, residente de Medicina Preventiva y Salud Pública y voluntaria por la ciencia en la Asociación Española Contra el Cáncer de Madrid, la piel tiene memoria. Y es que las lesiones no desaparecen, sino que se acumulan a lo largo de los años. Por eso es tan importante saber cómo proteger la piel del sol desde que somos pequeños y hacerlo de forma constante en el día a día y no solo en la época estival.

Así, estos son algunos de los consejos que debes tener en cuenta:

  • Usar gorra, camiseta, gafas de sol y sombrilla en la playa y permanecer siempre a la sombra en verano en hora punta.
  • Si el día está nublado, protégete igualmente.
  • Usar ropa con filtro solar para hacer deporte en el agua.
  • Beber agua: una piel hidratada protege frente a los rayos solares
  • Evitar las camas bronceadoras de lámparas UVA porque perjudican la piel y los ojos.

Además de estos consejos, siempre que te expongas a los rayos de sol, sea verano o invierno, es importante utilizar protección solar. Aunque de nuevo, para que realmente sea efectiva, es importante tener en cuenta estas cinco claves:

  1. Utiliza protectores solares adecuados a tus características físicas (fototipo) y que contengan filtros frente a los rayos UVA y UVB.
  2. Aplica los productos siempre con la piel seca. Si la piel está mojada, las gotas funcionan como una lupa y aumentan el riesgo de que se produzcan quemaduras.
  3. Realiza la primera aplicación un momento antes de exponerte al sol. Durante la exposición solar repón el fotoprotector después de cada baño prolongado (más de 20 minutos) o cada dos horas.
  4. Usa la cantidad suficiente cubriendo toda la superficie corporal. No olvides zonas como las orejas o el cuero cabelludo en el caso de los niños pequeños o si tienes poco pelo.
  5. Emplea fotoprotectores resistentes al agua y reponlos después de cada baño superior a los 20 minutos
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