Las nuevas generaciones sabemos algo que desconocían las anteriores: fumar es perjudicial para la salud. La relación entre el tabaco y un mayor riesgo para padecer cáncer de pulmón es algo que comenzó a establecerse en la década de 1950. Posteriormente, se ha descubierto que el tabaco es el responsable del 30% de todos los casos de cáncer y de 20 tipos distintos. Por ello, evitar su consumo y la exposición al humo del tabaco resulta esencial para disminuir el número de muertes por cáncer.

El consumo de tabaco es la primera causa de muerte prevenible en España y en el mundo. Cada año, en todo el mundo, más de 8 millones de personas fallecen a causa del tabaco. 7 millones lo hacen por consumo directo de tabaco y alrededor de 1, no se ha encendido un cigarro. En España, un país donde el 22% de la población sigue siendo fumadora, el tabaco mata cada año a más de 50.000 personas.

Cuando hablamos de tabaco y cáncer, a nuestra mente siempre viene el cáncer de pulmón. Se estima que el tabaco produce el 82% de los cánceres de pulmón en Europa. Es más, el riesgo de padecer cáncer de pulmón es entre 20 y 25 veces superior entre fumadores (tanto hombres como mujeres) que entre no fumadores.

Otro dato que no todo el mundo sabe es que el pulmón no es el único órgano afectado por el tabaco. Los fumadores también tienen mayor riesgo de padecer cáncer de boca, labios, lengua, laringe, faringe, estómago, esófago, páncreas, vejiga, riñón, cuello de útero, colon, recto, hígado, mama, cavidad nasal, ovario y ciertas formas de leucemia.

Así, por ejemplo, se estima que el tabaco produce el 84% de los cánceres de laringe y un 50% de los cánceres de vejiga y de orofaringe. Además, según la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC), fumar aumenta el riesgo de cáncer de mama entre un 10 y un 30%.

Cómo nos afecta el tabaco

Para protegerse del tabaco es importante saber hasta qué punto puede afectarnos. No solo es cuestión de luchar contra la nicotina. Se sabe que el humo del tabaco contiene más de 7.000 productos químicos, de los cuales, al menos, 250 son nocivos y más de 70 causan cáncer. El riesgo es mayor cuantos más años se ha estado fumando, cuantos más cigarrillos diarios se consuman y cuanto más joven ha comenzado la persona a fumar.

Es importante insistir en que no solo es nocivo fumar, sino también estar expuesto, aunque sea involuntariamente, al humo del tabaco. Una exposición al humo del tabaco que sigue existiendo incluso cuando una persona apaga su cigarrillo. Hay evidencia de que una colilla apagada continúa desprendiendo un 14% de la nicotina que emite el cigarrillo encendido durante, al menos, las siguientes 24 horas.

Igualmente, es importante reseñar que los nuevos dispositivos, como vapeadores, pipas de agua o cigarrillos electrónicos, no son inocuos ni para quienes los consumen, ni para las personas que están alrededor. El aerosol de estos dispositivos contiene sustancias toxicas que pueden generar cáncer. Además, algunos conllevan un consumo dual (tabaco y dispositivos electrónicos de liberación de nicotina) que perpetúan la adicción desde un punto de vista psicológico.

El impacto del tabaco en España

Estos datos presentan una visión global, pero también hay que tener en cuenta que no todos estamos expuestos de igual manera al tabaco. Esto nos hace más o menos vulnerables al cáncer. Para hacernos una idea, desde la Asociación Española Contra el Cáncer hemos analizado cuál es el perfil y los hábitos de consumo de tabaco en España.

Según el informe El impacto del cáncer en España, presentado en 2022 por el Observatorio del Cáncer de la Asociación, en nuestro país hay 7.885.668 fumadores diarios, a los que hay que añadir otros 928.386 fumadores ocasionales. Es decir, la proporción de población que fuma a diario es de un 20% de los mayores de 15 años. La franja de edad que más fumadores concentra es la de 25 a 34 años en los hombres y la de 45 a 54 en las mujeres.

Las comunidades autónomas con mayor porcentaje de fumadores diarios son Extremadura, Región de Murcia y Andalucía. Por su parte, la ciudad autónoma de Melilla, País Vasco, Galicia y Comunidad de Madrid presentan los porcentajes más bajos, según los datos del informe El impacto del cáncer en España.

Otro dato importante es saber cómo ha impactado la Ley 42/2010 de espacios sin humos en la exposición al humo del tabaco en espacios cerrados. Gracias a ella, hemos pasado de un 48% de la población que no tenía una exposición diaria al humo en el año 2009 a un 92% en el año 2020. Sin embargo, una vez más, estas cifras resultan desiguales por comunidades autónomas. Esto se aprecia en la diferencia entre el 14% de la población andaluza que tiene una exposición diaria al humo del tabaco frente al 2% de la asturiana.

Menores expuestos al tabaco

En la disminución de la exposición al humo del tabaco hay un factor a tener en cuenta. Hay quien elige exponerse y quien es obligado a estar expuesto sin tener elección, como es el caso de los menores. En concreto, se sabe que casi el 72% de los menores de 12 años están expuestos al humo del tabaco y que, además, el 43% de ellos lo está en espacios públicos. Además, casi en el 100% de los espacios públicos donde hay menores hay restos de humo de tabaco:

  • 95,1% de las terrazas
  • 78,2% de las entradas de los locales de hostelería
  • 46% de los accesos a los centros escolares
  • 43% de los parques infantiles

Datos preocupantes si tenemos en cuenta que los menores que están expuestos al humo del tabaco tienen más riesgo de desarrollar cáncer de pulmón y enfermedades cardíacas durante la edad adulta que los no expuestos.

Un ejemplo de la normalización del tabaco es que este producto que mata está incluido en la cesta de la compra, en concreto bebidas alcohólicas y tabaco representan el 3,1% del total de la cesta de la compra del IPC, según la última actualización de INE, es necesario estigmatizar el tabaco y su consumo en la sociedad.

Por último, hay que recordar que 9 de cada 10 fumadores lo hace delante de menores. Esta actitud contribuye a la normalización del tabaco y, por ende, promueve que los más jóvenes comiencen a fumar. Actualmente, la edad media de inicio en el consumo de tabaco es de 14,1 años.

La propuesta de la Asociación Española Contra el Cáncer

Pese a lo impactantes que son todas estas cifras, hay que tener en cuenta el dato más importante: las muertes directamente relacionadas con el consumo de tabaco son evitables. Desde la Asociación Española Contra el Cáncer queremos garantizar que todas las personas tengan las mismas oportunidades de prevenir el cáncer en entornos que faciliten la adopción de hábitos de vida saludables, y que nos ayuden a poner freno al impacto del tabaco, en especial sobre los menores de edad.

Para ello, nuestro principal objetivo es cambiar el actual marco normativo para lograr que la primera generación libre de tabaco sea una realidad en 2030. Para conseguirlo, reclamamos una ampliación de la Ley Antitabaco que contemple más espacios públicos libres de humo de convivencia común, especialmente en aquellos donde haya menores (playas, espacios deportivos, terrazas, piscinas…)

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